domingo, 7 de octubre de 2007

JOSÉ BATRES MONTÚFAR


José Montufar fue el escritor más destacado del Romanticismo en la Literatura de Guatemala. Sus poesías son las obras más brillantes del siglo XIX en su género. Nació en la capital de lo que hoy es El Salvador. En aquel entonces América Central era una nación, siendo El Salvador parte de ésta y la sede del gobierno radicando en Guatemala. La familia de Batres Montufar pertenecía a la alta sociedad de Antigua, Guatemala, a donde retornaron cuando él era aun pequeño. En 1836 viajó a Nicaragua donde participó como agrimensor en el proyector del canal. Su hermano, que también trabaja en el proyecto, murió allí. Según los historiadores, a su regreso a Guatemala nunca se pudo integrar a la sociedad. En aquel tiempo se planeaba hacer el canal en Nicaragua, como la naturaleza de la topografía del istmo lo indica. Por razones políticas de las potencias mundiales se trasladó el proyecto a Panamá donde por fin se realizó la obra a un costo astronómico. Entre sus obras más lúcidas está “Tradiciones de Guatemala”, aunque es más famoso por su ilustre poema “Yo Pienso en Ti”.

RAFAEL ARÉVALO MARTÍNEZ


El desempeño un papel crucial en la literatura del siglo xx de Centro América. Con Francisco Fernández fundó, dirigió y redactó la revista Juan Chapín, órgano principal del grupo de autores conocidos como la Generación de 1910. Estos fueron los jóvenes, Arévalo Martínez entre ellos, que guiaron la literatura de Guatemala fuera del Modernismo y la enfocaron hacia las nuevas tendencias contemporáneas. También redactó en otros periódicos y revistas nacionales y extranjeras, entre las cuales: La República, El Nuevo Tiempo y Centro América. Alcanzó el puesto de Director de la Biblioteca Nacional de Guatemala. Viajó a los Estados Unidos y países de América Central. Recibió varios reconocimientos por sus aportes a la literatura hispana. Fue condecorado con la Orden del Quetzal, la más prestigiosa condecoración de Guatemala y la Orden de Rubén Darío en el grado de Gran Cruz, la más prestigiosa de Nicaragua. Es autor del libro “El Hombre que Parecía Caballo”.

MANUEL GALICH

En los años 40 fue un importante dirigente universitario en contra de la dictadura de Jorge Ubico. Su libro “Del pánico al ataque” es una obra testimonial, en donde relata las luchas de su generación en contra del dictador. Fue candidato a la Presidenta a la República en 1952 cuando ganó la presidencia Jacobo Arbenz. Durante la década democrática de 1944-1954 llegó a ocupar diversos cargos, entre los que podemos mencionar que fue Presidente del Congreso de la República, Ministro de Educación, y Ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Arbenz. En el año de 1954, cuando la CIA financió el golpe de estado en contra de Jacobo Arbenz, Manuel Galich se encontraba en Argentina. Se exiló en Cuba, en donde fue subdirector de la Casa de las Américas. Falleció en la Habana, Cuba, en 1984. En su libro “Exploración de Guatemala” (1955) Humberto Alvarado dice: “Antes de 1944, la literatura empezó a jugar un papel revolucionario que contribuyó a quebrantar los cimientos de la dictadura bananera-feudal de Ubico. Las inquietudes del Grupo Acento (Generación del 40), por los problemas sociales y los intereses nacionales, confluyeron con el movimiento estudiantil y popular de espíritu anti-fascista, en su lucha ideológica y política contra la opresión y la ignorancia en que vivía el país”. “Dos obras caracterizan ese momento: “El canciller Cadejo” (1940), de Manuel Galich y “Voz y voto del geranio” (1943).

LUZ MÉNDEZ DE LA VEGA

Nació en 1919 en Guatemala. Es autora de numerosos ensayos, antologías de poesía guatemalteca e investigaciones literarias. Ha publicado los poemarios “Eva sin Dios”, “Tríptico” (Tiempo de amor, Tiempo de llanto y desamor), “De las palabras y la sombra” (Primer Premio de Certamen Permanente Centroamericano de 15 de Septiembre de 1983), “Las voces silenciadas” (Poemas Feministas), “Helénicas” y “Toque de queda- Poesía bajo el terror”- (1969-1999). En teatro ha publicado: “Tres Rostros de Mujer en Soledad” – “Monólogos importunos”.
Licenciada en Letras, con estudios de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, España y académica guatemalteca de la Lengua correspondiente de la Real academia Española. .

MIGUEL ANGEL ASTURIAS


(1899-1974) Escritor guatemalteco, nacido en Guatemala y fallecido en París. Estudió derecho en su patria, con intensa participación en la vida política, lo que aconsejó su marcha al extranjero. Viajó por Europa, instalándose en París, en cuya Universidad de La Sorbona siguió los cursos de Georges Reynaud sobre antiguas religiones de América. Influido por estos cursos, así como por sus propias investigaciones en torno al Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quichés, escribió Leyendas de Guatemala (1930), obra que evoca la vida y la cultura de los mayas. Anteriormente había publicado un libro de poesía, Rayito de estrella (1925), en el que crea la «fantomima» o pantomima con fantasmas.
Nacido bajo la dictadura de Estrada Cabrera, en cuyo tiempo se instala en Guatemala la United Fruit Company, testigo de persecuciones incluso en su propia familia, parece marcado desde su primera obra por ese signo de la aversión hacia el poder absoluto, y durante su primera estancia en París concibe y redacta El señor presidente, a partir de un relato corto llamado Los mendigos políticos, nunca publicado y que suponía una alusión directa a esa época.
De regreso a Guatemala, una nueva dictadura, la del general Jorge Ubico, influye en su creación literaria que es durante un tiempo casi exclusivamente lírica. De esta época son los libros Emulo Lipolidón (1935), Sonetos (1937), Alclozan (1938) y Anoche 10 de marzo de 1543 (1943). Vive en México, donde publica por fin su primera novela El señor presidente (1946), influida por Valle-Inclán, que es un duro ataque a los llamados «caudillismos» americanos.
Inicia su carrera diplomática con un puesto en Buenos Aires y Publica Viento fuerte (1951), primera novela de la trilogía bananera, y Hombres de maíz (1952), una muestra del estilo más característico de Asturias, que busca siempre lo que llama «un idioma americano». Sigue El papa verde (1954), segundo componente de esa trilogía escrita en momentos muy distintos de su deambular por las Américas.

MATEO FLORES


Su verdadero nombre es Doroteo Guamuch Flores, y nació el 11 de febrero de 1922 en la aldea Cotió, en Mixco.
Es sin lugar a dudas, el deportista más destacado de Guatemala, pues consiguió numerosos e importantes truinfos para el país, durante los 16 años que dedicó al atletismo (1941-1957).En 1946 destacó en los Juegos de Barranquilla y en 1950 ganó el maratón centroamericano de 21 kilómetros en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, que se celebraron en Guatemala. También participó en la Olimpiada 1952, en Helsinki, Finlandia.Destacó en las carreras de 10,000 metros planos y su máximo triunfo internacional, fue ganar la maratón olímpica de 42 kilómetros, (con tiempo de 2:31:53) el 19 de abril de 1952, en Boston, Massachussetts, Estados Unidos. Este famoso éxito hizo estremecer de emoción a millones de guatemaltecos. Fue en ese año, y gracias a ese logro, que el gobierno de la República de Guatemala le hizo homenaje, al bautizar con su nombre al estadio nacional, que desde entonces se llamó: "Estadio Nacional Mateo Flores".Mateo Flores se graduó de profesor de Educación Física, profesión que siguió desempeñando luego de retirarse, dejando su legado en los jóvenes que, como él, estaban interesados en el deporte.En marzo de 1991, recibió como homenaje y reconocimiento personal, el Galardón "La Ceiba de Oro", por sus proezas como deportista destacado guatemalteco.
En Guatemala a finales del siglo XIX se dio un proceso de asimilación cultural al proyecto nacional ladino promovido por el Estado. Este proceso estaba minado por una realidad segregatoria desde el momento en que la producción de la riqueza agrícola del país se basaba en el trabajo forzado de los indígenas. Además, los indígenas debían lidiar con otro elemento que socavaba su proceso de asimilación, el del discurso ideológico que, aparte de "bárbaros", los designaban como producto de una "degeneración" histórico-cultural, que se manifestaba en la humillación, la embriaguez, la criminalidad, la idiotez y la suciedad. Esto justificaba su condición de trabajadores forzados y la imposición de su tutela ciudadana por parte del Estado, dando como resultado una ciudadanía diferenciada.
El Estado nunca pretendió integrar lo indígena a su proyecto cultural nacional ladino. Además, en una gran medida el fracaso de la asimilación de los indígenas ha radicado en la resistencia de sus comunidades a perder su cultura y bienes. Todo esto dio como resultado que Guatemala se convirtiese en una comunidad imaginada totalmente pensada desde el imaginario ladino, donde el Estado no optó por hacer del mestizaje una ideología nacional.

ANGELINA ACUÑA


Angelina Acuña Castañeda nació en 1904 en el departamento de Jutiapa, Guatemala. Se graduó de Maestra de Educación Primaria y Bachiller en Ciencias y Letras, en el Instituto Central para Señoritas, Belén.
Entre sus distinciones destacan Emeritissimum por la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala "Mujer de las Américas" 1960-61 la " Orden del Quetzal" y la " Orden Francisco Marroquín".
De su producción literaria, podemos mencionar:
Poesía:
Para que duerma un indito. Ministerio de Educación Pública, Guatemala, 1952.
Fiesta de luciérnagas. Editorial del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, 1953.
Madre América, poemas, selección mínima. Editorial del Ministerio de Educación Pública "José de Pineda Ibarra," Guatemala, 1960.
El Maíz de los mayas. Guatemala: s.f.
Canto de amor en latitud marina. Editorial Istmo, Guatemala, 1968.
La gavilla de Ruth. Talleres del Centro editorial, Guatemala, 1981.
Loanza lírica. Editorial Académica Centroamericana, Guatemala, 1981.
Elogio del soneto. Editorial Cultura, Guatemala, 1999.
Prosa:
El llamado de la cumbre: prosas. Editorial del Ministerio de Educacion Publica, Guatemala, 1960.
Antologías donde aparece:
Poemas de Angelina Acuña, Magdalena Spinola, María del Pilar y Olga Violeta Luna. Talleres Tipográficos Rodríguez, Guatemala, 1938.
Los Nombres que nos nombran: panorama de la poesía guatemalteca, de 1782 a 1982. Morales Santos, Francisco, compilador. Tipografía Nacional, Guatemala, 1983.
Parnaso antigüeño. Bran Azmitia, Rigoberto, compilador. Guatemala: Editorial José de Pineda Ibarra, 1978.
Compiladora junto con Horacio Figueroa Marroquín:
Poesía femenina guatemalense. Editorial Universitaria, Guatemala, 1977
Las Cien poesías más bellas de la lírica guatemalense. CENALTEX, Ministerio de Educación, Guatemala, 1986.